Arquetipos en el tarot

Arquetipos en el tarotLos arquetipos son impresiones energéticas que se pueden encontrar en nuestra psiquis, aunque a través de la historia se ha tendido a exteriorizarlos como dioses y planetas. Mediante el tarot, podremos conocer cuáles son los que corresponden a nuestra propia personalidad, y como podrían afectar nuestra vida. Cercano al universo de lo mágico y mirado con recelo por las religiones, este libro compuesto por 78 láminas dibujadas –que se presenta como mazo, porque antiguamente los libros tenían sus hojas sueltas y con dibujos, porque la mayoría de la gente no sabía leer– resume los principales arquetipos del ser humano, principalmente en lo que se conoce como los Arcanos Mayores: 22 cartas que reúnen la totalidad del contenido esotérico y que, miradas en orden, representan las fases de crecimiento (físico y psíquico) del devenir humano. Cada persona tiene, además, un arcano mayor que gravita e influencia en su vida, cálculo que se realiza a partir de la suma de la fecha de nacimiento.

 

Aunque las cartas de Tarot fueron utilizadas durante mucho tiempo como un juego de mesa y fortuna, según lo decían sus reglamentos, los arquetipos del Tarot son la clave para comprender las 22 distintas expresiones de la energía del alma, y los 21 pasos que se adquieren en el viaje de crecimiento del alma. El 22do arquetipo es el Necio, que representa al viajante vagabundo que se encuentra dentro de nosotros durante los ciclos de encarnaciones en el plano físico. El uso cartomántico de la baraja del Tarot, nada tiene que ver con la utilización anímica de la misma. La diferencia no es solamente de estilos, sino de introspección, de entrega de orientación real. En el uso adivinatorio de las cartas del Tarot, el consultante es un mero espectador de la habilidad del cartomántico para seducir la consciencia del consultante.

 

Éste otorga poderes a la persona que supuestamente le “adivina” tanto el pasado como el presente, y sugiere y condiciona de alguna manera el futuro. Desde mi punto de vista es una impostura derivada de la candidez, debilidad e ignorancia del consultante. Y no está exenta de peligros. La “alegría” vaticinadora de sucesos negativos o de situaciones complejas puede llevar al consultante a inconscientemente, llevar a término tal suceso. Además de poder crear dependencia psicológica, ante la creencia de que uno encuentra una persona que puede “ver” a través de uno mismo. Bien distinto es el uso del Tarot cómo camino evolutivo. Una luz que ayude a un ser humano a encontrar orientación sobre su origen y devenir. A conocer sus recursos como ser humano y persona. A adquirir más claridad. A descubrir potenciales escondidos. A darse cuenta del mundo interior y del que le rodea en todo su ámbito. Percibiendo que no es un ser separado del entorno sino totalmente contingente. También el Tarot le puede ayudar a expresar anhelos o ver la manera de encarar diferentes situaciones vitales, que si no se perciben con más alma nos puede destruir nuestra fe en la vida.

 

El veintidós también puede parecer como un cuarto terriblemente apretado, afectando nuestra psiquis. Sin embargo, existen en realidad 10 tipos de arquetipos como base, al que luego se le agregan los 12 restantes, que representan un nivel más profundo u otra etapa de estos arquetipos primarios. Una forma de entenderlo, es imaginar a nuestras psiquis como un cuarto con 10 mujeres embarazadas (los 10 signos primarios), y que a su vez tendrán 12 hijos, ya que nacen dos pares de mellizos. El cuarto está repleto, y pareciera inimaginable que todavía existan otros 12 seres por nacer que vayan a incorporarse al cuarto. Es un desafío evolutivo de la especie, pues, comenzar a darles lugar a estos otros 12 arquetipos secundarios, incorporándolos en nuestros cursos de vida.

 

La mayoría de las personas relaciona el tarot con el “sacarse la suerte”, y es que este milenario libro (porque eso es lo que es) se utiliza mayoritariamente como método para conocer algunos eventos del futuro. Aunque hay quienes también se acercan a él en busca de una orientación más amplia, de consejo e incluso de sanación –más de un psicólogo o psicóloga lo utiliza en su terapia–, tampoco falta quienes aún lo ven como algo relacionado con el pecado o derechamente, lo maligno. Lo cierto es que el tarot guarda en sus simbólicas cartas siglos de sabiduría que recoge toda la mística de la civilización occidental.

Los veintidós arcanos mayores del tarot simbolizan el camino del héroe, desde la psicología profunda y arquetípica. Es un viaje evolutivo en sí mismo, y como tal, no tiene fin… puesto que se trata de una espiral, es decir, que siempre volveremos a pasar por los mismos lugares pero con otros aprendizajes incorporados y nuevas enseñanzas en el camino. Estos arcanos son también en parte proyecciones. Desde la psicología este es un proceso inconsciente por el cual vemos características, tendencias, deficiencias y potencias en las personas, objetos o sucesos que acontecen a nuestro alrededor. Los símbolos de estos 22 arcanos mayores representan cada una de las etapas de este viaje arquetípico hacia el conocimiento de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

 

El estudio y la meditación con los mismos nos arrojan luz sobre el estado del alma, es una guía de autoconocimiento. Carl G. Jung reconoce en el tarot una profunda raíz conectada a los más primordiales y poderosos modelos del inconsciente colectivo, una clave interpretativa que puede permitirnos el acceso a potenciales de conciencia incrementada. Distintos estudiosos junguianos han desarrollado esta idea y han expuesto las virtudes del tarot como modelo de un intento auténtico de ampliación de las posibilidades de la percepción humana. De este modo, como anteriormente decía, las cartas del Tarot se convierten en un mapa de nuestro propio inconsciente que nos permite viajar hacia nuestra autorrealización, adquiriendo conocimiento sobre nosotros mismos.

 

El Dr. Jung sostenía que aparte de la voluntad, existen otras fuerzas que someten a las personas. Hablaba de arquetipos transformacionales, que serían situaciones y medios, incluso sitios, que provocan una transformación. Los arcanos mayores del tarot emplean arquetipos análogos a estos.

Existen en realidad 10 tipos de arquetipos como base, al que luego se le agregan los 12 restantes, que representan un nivel más profundo u otra etapa de estos arquetipos primarios.

1. Mago,

2. Sacerdotisa,

3. Emperatriz,

4. Emperador,

5. Sumo Sacerdote,

6. Los Enamorados,

7. Carro,

8. Justicia,

9. Ermitaño,

10. Rueda de la Fortuna,

11. Fuerza,

12. El Colgado,

13. Muerte,

14. Templanza,

15. Diablo,

16. Torre,

17. Estrella,

18. Luna,

19. Sol,

20. Juicio,

21. Mundo,

Su arquetipo primario

Se obtiene sumando la fecha de nacimiento. Por ejemplo, alguien que nació el 19 de agosto de 1970. Se suma, el día, el mes y el año:

19 + 08 + 1970 = 1997

Luego se reduce el resultado:

1 + 9 + 9 + 7 = 26.

Como el número del resultado es superior a 21 (la cantidad de arcanos mayores), se suma para reducirlo a un solo número: 2 + 6 = 8

El resultado final es 8, La Justicia, y ese es el arquetipo primario de la persona nacida el 19 de agosto de 1970.

Su arquetipo superior

Algunas personas tienen también un arquetipo superior.

Este se obtiene del mismo modo y ocurre cuando la suma final es igual o inferior a 21. Por ejemplo, alguien nacido el 3 de febrero de 1975.

3 + 2 + 1975 = 1980

1 + 9 + 8 + 0 = 18

El arquetipo superior es, entonces, el arcano 18, La Luna. Al sumar estos dos números obtenemos el arquetipo primario:

1 + 8 = 9

El arquetipo primario de la persona nacida el 3 de febrero de 1975 es El Ermitaño.

 

 

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