Cómo ver la propia aura y la de los demás 1ª parte

Podemos definir el Aura como una vibración que rodea todos los objetos. El Aura alrededor de los humanos está parcialmente compuesta de radiación electromagnética. La parte de microondas de baja frecuencia e infrarroja del espectro (calor corporal) que forman parte del aura, parece estar relacionada con los niveles bajos de funcionamiento de nuestro cuerpo (estructura de ADN, metabolismo, circulación etc.) mientras la alta frecuencia la parte de los rayos ultravioleta, está más relacionada con nuestra actividad consciente como el pensamiento, la creatividad, el sentido del humor o las emociones. Según los teóricos, el aura se compone de siete niveles y cada uno de ellos corresponde a uno de los vórtices energéticos del cuerpo humano (chakras)

Poseemos el aura desde el día del nacimiento y nos acompañará hasta el día de nuestra muerte, y es una parte fundamental del auto conocimiento para nuestro desarrollo personal. A través del aura, podemos tener una idea de nuestro verdadero estado interior.

Es posible ver el aura si la persona que observa está en un estado expandido de conciencia o en un estado de gran relax y serenidad. Verá distintos tipos de energías y colores por encima del cuerpo físico de la persona que contemple, sobre todo alrededor de la cabeza. Las personas más clarividentes ven el aura completa, que presenta la apariencia de un huevo que envuelve a la persona, e incluso el color y matices de las energías que circundan los órganos internos del cuerpo. Muchos artistas perciben claramente el aura humana sin necesidad de entrar en estados alterados de conciencia. En cualquier caso, el aura se puede percibir con facilidad entrecerrando los ojos, desenfocando un poco la vista y respirando profundamente, si miramos a una persona situada bajo una luz tenue y sobre un fondo blanco.

Es muy importante poder ver el aura propia y el de los demás, la nuestra porque nos ayuda en nuestro auto conocimiento y la de los demás porque el aura es nuestra firma espiritual. Cuando ves a una persona con un aura brillante, limpia, puedes estar seguro que tal persona es buena y espiritualmente avanzada, aún si es modesta o no es consciente de ello. Cuando ves una persona con un aura gris u oscura, puedes estar seguro que esa persona tiene intenciones poco claras, y no tenemos que dejarnos impresionar por su elocuencia, educación o buen aspecto. Además, leyendo el aura puedes diagnosticar enfermedades mucho antes de que los síntomas físicos se vuelvan evidentes. Controlando tu aura puedes sanarte a ti mismo.

Para lograr ver el aura, es necesario aprender a pensar y a creer en ella. Todos tenemos dentro nosotros la capacidad de ver nuestra aura y el de los demás. Para ejercitar este sentido interior, debemos aprender a ver con los ojos cerrados, a sentir lo que esta más allá de nuestros sentidos normales y a aceptar en nuestra mente consciente lo que han percibido nuestros sentidos interiores.

Ya que el aura no es algo físico; necesitamos realizar un esfuerzo para verla. Si deseamos ver el aura debemos aceptar en primer lugar su existencia. De lo contrario, la mente consciente puede rechazar la idea del aura; puede rechazar incluso, las señales del inconsciente que le describen el aura.
Para iniciarse en esta actividad, los especialistas recomiendan intentar ver el aura de las manos, pues en ellas se concentra mucha energía.
Para entrenarnos para visualizar el aura, tenemos que comenzar con reconocer que existe dentro de nuestro cerebro un área de percepción, a la que se denomina sexto sentido.

Es común que esto se perciba de las siguientes maneras:

– no queremos ir a un sitio porque tenemos alguna duda de que no es prudente, como un mal presentimiento.
– llegamos a un lugar y sentimos el ambiente muy pesado o negativo y queremos irnos aunque no haya pasado nada
– conocemos a una persona y sin saber nada de ella sentimos gran afinidad o justo lo contrario
-Estamos pensando en una persona que no vemos desde hace tiempo y de repente nos llama, etc.

Como estos ejemplos, hay muchas otras formas de comprobar que algo nos está indicando cosas que no podemos ver, o tocar, pero si podemos sentirlas. Este es el comienzo de la sensibilidad, que nos permite entrar en el mundo de lo psíquico y manejar en forma más amplia nuestra mente, de tal manera que con la práctica, y podamos conocer el potencial que tenemos dentro de nosotros mismos. Para lograr abrir nuestros sentidos, es necesario dejar libre nuestra mente, tener plena seguridad de lo que queremos hacer, no dudar, confiar en que interiormente tenemos el conocimiento y la capacidad para hacer las cosas. Cuando tenemos esta certeza, entonces podremos ir abriendo nuestra conciencia hacia otras dimensiones.

Antes de empezar a ver el aura son necesarios algunos ejercicios de concentración como los que os proponemos a continuación:
Para ver el Aura necesitamos incrementar la sensibilidad de nuestros ojos y extender el rango de vibración percibida más allá de la luz visible. Para conseguir esto debemos entrenar nuestra visión periférica. Nuestra retina (el plano focal del ojo conteniendo células fotosensitivas) está menos dañada ahí que en la parte central. La parte central de la retina está constantemente en uso, y con los años sufren daño acumulado de iluminación excesiva y/o artificial. También debemos entrenar la visión central para ser usada en una cierta manera durante años. Los niños ven auras mucho más fácilmente que los adultos porque su visión central no está dañada todavía. Una vez que van a la escuela se les dice que usen su visión en una cierta manera, y gradualmente pierden su vista áurica natural.

Ejercicio de concentración para conseguir ver el aura

Este ejercicio sirve para estimular la comunicación entre ambos hemisferios del cerebro, incrementando así el poder de procesamiento necesario para ver Auras. En una cartulina negra dibuja unos círculos separados de color blanco. Estira tu mano hacia adelante de manera que uno de tus dedos esté entre y debajo de los círculos.

Enfoca en la punta de tu dedo y centre la mirada sobre los círculos. Debes ver 4 círculos. Trata de sobreponer los dos del medio para ver un círculo con una cruz blanca encima de tu dedo, en el medio entre los dos. Ver la cruz es la evidencia de que el hemisferio izquierdo del cerebro conectado al ojo derecho, está comunicándose con el hemisferio derecho conectado al ojo izquierdo. Este ejercicio es extremadamente benéfico: 5 minutos de él dobla tu bioenergía y promueve la auto sanación.
La cruz flotará inicialmente y se verá inestable. Experimenta con la distancia de tu dedo a tus ojos para lograr una cruz perfecta. Ganas un beneficio significativo después de 3-5 minutos, preferiblemente sin parpadear, pero la duración mágica parece ser 45 minutos de concentración. Lo mejor comenzar con un minuto o dos y gradualmente incrementar el tiempo cada semana. Concentración corta e intensiva parece ser mejor que una larga, interrumpida por la falta de habilidad.

Con la práctica podrás ver y mantener la cruz sin el dedo. Mientras mantienes la cruz trata de ser consciente (tomar consciencia) y estar al tanto de los otros 2 círculos así como todo alrededor usando tu visión periférica. Debes ver colores Áuricos alrededor de los círculos coloreados de arriba con tuvisión periférica. Cuando puedes analizar los alrededores usando tu visión periférica, sin perder la cruz (y la concentración), estás listo para ver y leer auras.

 

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