Conocimientos básicos de Reiki

En la escuela tradicional de reiki el maestro realiza la transmisión energética del primer grado mediante cuatro iniciaciones y sus correspondientes rituales. El chacra de la coronilla del discípulo se abre a esta energía que fluye hacia las palmas de las manos, creándose un canal que permanece durante toda la vida. Por ello al sanador se le conoce como canal reiki.
En el segundo grado el canal aumenta su capacidad para efectuar tratamientos psíquicos y terapia a distancia. Después de ser canal activo de reiki durante al menos tres años, se puede obtener la maestría. En todos los grados la energía se propaga de un modo espontaneo y sin limites a través del canal, sin ningún menoscabo de las propias fuerzas personales

Preparativos para una Sesion de Reiki

Prendas de vestir.- Tanto el terapeuta como el paciente deben de vestir prendas amplias y cómodas. Se recomienda aflojarse el pantalón, la falda, el sostén y quitarse los zapatos. Los adornos tales como collares, colgantes, pulseras, anillos y relojes, sobre todo los de cuarzo, han de estar como mínimo a metro del cuerpo para prevenir posibles interferencias; todo objeto en especial los de metal, forma a su alrededor un campo energético.
Crear un clima propicio.– La estancia donde se va a realizar la sesión ha de ser previamente caldeada para evitar que se sienta frío durante el ejercicio. Hay que hacer lo posible por evitar ruidos o sonidos inesperados como el del teléfono o el timbre de la puerta. Es aconsejable una música de fondo que invite a la relajación. Si se utiliza incienso, su aroma deberá ser lo más suave posible.
Lavarse las manos.– Antes y después de comenzar la sesión el terapeuta se lavara las manos y no solo por higiene. El agua corriente posee una fuerza depuradora que actúa a nivel psíquico y físico.
Extensión del aura.– Para conseguir la relajación y sincronía de los cuerpos sutiles, el sanador efectúa la extensión del aura del paciente mediante dos o tres pases manuales paralelos al cuerpo, de la cabeza a los pies a una distancia de 30 a 50 centímetros.
Oraciones.– Recitar una oración o mantra, en voz baja o interiormente, al principio del ejercicio, aporta tranquilidad y recogimiento. Al final, antes de abrir los ojos, sanador y paciente dedicaran un par de minutos a una oración de agradecimiento que les ayudara a recobrar el estado de conciencia inicial.
Reposo final e intercambio.– Tras la ultima imposición de manos, el paciente debe guardar un reposo de diez minutos como mínimo. Después, si ambos lo desean, pueden entablar un dialogo acerca de la experiencia de cada uno. A menudo suele haber una sorprendente coincidencia entre las sensaciones del paciente y las del terapeuta

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