El pranayama

Nosotros respiramos comúnmente en forma agitada y rápida, esto altera nuestra mente y el sistema nervioso. Cuando la respiración es calmada y tranquila, nuestra mente está serena, el físico relajado y el sistema nervioso tranquilo. Y es que con el paso del tiempo perdemos la capacidad natural de respirar con la que nacemos, y sólo utilizamos una pequeña parte de nuestro potencial. Esa capacidad la perdemos por varios motivos como el estrés, la ansiedad, el miedo o la autoexigencia.

Una respiración deficiente o superficial también deteriora el organismo. Del mismo modo que nuestro ánimo y nuestros procesos mentales o psicológicos influyen en nuestro modo de respirar, la respiración influye en nuestro modo de estar en el mundo.
 
Así cuando hablamos de Pranayama nos referimos a los ejercicios respiratorios del yoga que conducen a la concentración del prana (energía contenida en la respiración dentro del organismo).
El prana es cualquier tipo de energía manifestada biológicamente. En principio, prana sería la energía solar, pero el ser humano puede absorberla indirectamente a través del aire, el agua o los alimentos.
El pranayama se basa en un largo, sostenido y sutil flujo de inspiración, exhalación y retención. En la práctica del pranayama los sentidos se encuentran vueltos hacia adentro y en el silencio que produce la retención la persona puede observar y sentir su ser interno. La absorción y acumulación de la energía está bajo el control del pensamiento, porque es este quien rige la práctica del pranayama, es la mente quien puede dirigir voluntaria y conscientemente la absorción, almacenamiento y distribución de la energía en el Cuerpo humano.

 

Los tres movimientos que componen el pranayama son:
 
Inspiración: es la estimulación del sistema.
 
Exhalación: es la eliminación del aliento viciado y toxinas.
 
Retención: produce la distribución de la energía por todo el cuerpo.

 
Es esencial un completo dominio de la inspiración y la expiración antes de intentar la retención. Si la retención alterara el ritmo de la inspiración y la expiración se deberá acortar el tiempo de la retención. Las personas con problemas de trastornos a los ojos o los oídos como glaucoma o supuración, problemas cardiacos, hipertensión, no pueden realizar retenciones.
El pranayama comienza con las retenciones del aliento, esto provoca una liberación de energía en todo el cuerpo y es también mejor repartida en todo el organismo, el practicante dirige a voluntad la energía hacia la parte del cuerpo que él quiere. El objetivo de la retención es el estímulo de la respiración interna, que tiene lugar en cada célula, la que en contacto con el oxigeno lo absorbe; y por oxidación libera [dióxido de carbono C02] expulsado por la célula.
 
El efecto principal es una mejor utilización del aire inspirado. Cuando se retiene, se logra que el aire tenga un contacto más prolongado con la célula. En occidente el practicante deberá retener sólo de 3 a 20 segundos.
El aliento se retiene hasta el límite cómodamente soportable, sin esfuerzo exagerado y sin reacciones violentas. La retención provoca importantes modificaciones de la circulación en las extremidades y también del metabolismo, descomposición parcial del azúcar [para obtener directamente oxigeno] con el fin de compensar la interrupción de oxigeno del exterior. Durante las retenciones aumenta la proporción del C02 en la sangre la temperatura interna tiende a subir.
La ventilación de los pulmones es como un radiador [para evacuar el calor producido por las combustiones intracelulares].

 
Los principales efectos de la retención se producen en el sistema nervioso vegetativo, a nivel del centro respiratorio situado en la médula espinal, base del cerebro bulbo cefalorraquídeo. El sistema nervioso vegetativo; se compone de una parte del sistema nervioso simpático que corre a lo largo de la columna vertebral, cuyo rosario de ganglios están al costado de las vértebras [es el sistema de la acción] tiene por finalidad movilizar y utilizar las reservas del organismo en relación con la acción del mundo exterior.
El hombre común medio tiene su sistema nervioso vegetativo sobreexcitado permanentemente por el gran Simpático; esta ruptura permanente del equilibrio es el origen de tener las pupilas dilatadas, los ojos secos, la boca seca, sudores fríos , palidece súbitamente , provoca palpitaciones . Las retenciones intensifican la producción de la energía y los intercambios de esta energía en todo el cuerpo.
La retención se debe ir logrando gradualmente no hay que exagerarlas ni forzarlas, algunas veces pueden producir molestias, pero al suspenderlas se pasaran.

 

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