El tarot Siciliano

En Sicilia se desarrolló una variante local del tarot, parece que su aparición data de entre 1730 y 1740. En comparación con las barajas de Tarot utilizado en otras partes de Italia, el patrón de Sicilia tiene algunas variaciones que se introdujeron en forma gradual. Esta baraja está influenciada por el tarot Minchiate, pero los diseños originales eran probablemente de origen florentino. Tiene muchas imágenes únicas y algunos nombres también varían. Se desconoce cuándo surgió exactamente, parece que el juego fue llevado a Sicilia por el virrey Francesco Gaetani, que gobernó la isla entre 1662 y 1667. No podemos estar seguros de este dato, pero sí de que para el siglo XVIII ya estaba en circulación la baraja siciliana.
Una característica notable de la baraja Siciliana es que incluye dos cartas sin numerar. Una de ellas es la llamada Miseria y muestra a un mendigo encadenado a un bloque. La otra carta sin numerar, es conocida como El Fugitivo representado como un bufón tocando una trompeta.

La baraja consta de 64 cartas, las que se eliminaron fueron desde el as hasta el 4 de bastos, copas y espadas, y el 2 y 3 de oros. Los 22 Arcanos se mantuvieron, aunque con algunas variaciones interesantes en orden y diseño. Los diseños del Tarot Siciliano parecen transmitir una reverencia hacia el poder femenino, que es único entre las barajas de este período. Su versión de la carta de los amantes coloca a la mujer en la posición de control en lugar del hombre. Ella tiene su flecha como una varita mágica, como si ella tuviera el poder de atraer o rechazar pretendientes a su antojo.

El hombre en la carta se encuentra claramente a sus pies, su cola – la espada – entre las piernas. La empuñadura de la espada, sin duda, pretende sugerir que su falo se levanta a la orden de la mujer. Estas implicaciones irreverentes son una innovación inteligente del diseño. Otra sugerencia de los ardides femeninos se encuentra en la fortaleza o la fuerza. Representaciones similares de esta virtud existen en todo el arte del Renacimiento, sin embargo, hay un matiz sexual en esta baraja que supone el poder seductor de una mujer sobre la sociedad masculina.

Esta misma idea se transmite por La Rueda de la Fortuna. La mujer sentada en la parte superior de la rueda tiene las piernas abiertas y se siente cómoda siendo el objeto de la obsesión de los hombres que giran en torno a ella. La colocación de los radios son indicativos de su autoridad sobre la sociedad masculina: el hombre en la parte inferior tiene una expresión de éxtasis. Sin embargo, él está atrapado bajo el peso de la rueda y está a merced de la mujer con la corona y símbolos reales.

Son las mujeres quienes representan aquí las virtudes de la sociedad, tales como la constancia, templanza, Fortaleza, y la Justicia. Por el contrario, las tarjetas de la Luna y el Sol representan la ociosidad y la agresión de los hombres.

Históricamente, fue una mujer que promovió el nuevo diseño de esta cubierta. Cuando una condesa del siglo XVIII de Sicilia encontró dos de las cartas tradicionales demasiado ofensivas, el rayo se retiró de la Torre y El diablo fue sustituido por el buque, una imagen tomada de la baraja minchiate.

El Papa y la Papisa fueron reemplazados por otras dos cartas: la Miseria que vimos antes y la Constancia. Esto no es sorprendente. Ya fuera por respeto en los países católicos o por desprecio en los protestantes, el Papa y la Papisa tendieron a desaparecer o ser sustituidos en muchas variantes locales, donde cambiaron al Papa por el Granduca y la Papisa desapareció. Ahora bien, lo realmente desconcertante es que escogieran la virtud de la Constancia. Uno de los grandes enigmas del tarot es por qué no incluyeron la virtud de la Prudencia con la Fortaleza, la Templanza y la Justicia, ya que así estarían completas las cuatro virtudes cardinales. En el caso del tarot siciliano, al haber dejado sitio para una cuarta virtud, podrían haber completado el cuadro incluyendo la Prudencia y, sin embargo, prefirieron la Constancia.

El triunfo del Amor también es desconcertante. Por lo general, o bien muestra la metáfora de Heracles ad bibium (un hombre que debe elegir entre la mujer virtuosa o la viciosa), como es el caso de la familia marsellesa, o bien representa unos enamorados bajo el poder de Cupido. En el tarot siciliano se ve una mezcla de ambos conceptos: un hombre rechazando la flecha del amor que le ofrece una mujer. Este detalle, junto a la desaparición de los triunfos más religiosos -como el Papa, la Papisa, el Juicio y el Mundo-, creo que permite sospechar que el autor del patrón iconográfico siciliano que terminó por estandarizarse a lo largo del siglo XVIII pudo estar relacionado con la Iglesia, ya fuera porque era un eclesiástico o una persona de firmes convicciones religiosas.

El Colgado no aparece bocabajo, sino ahorcado por el cuello. Parece evidente que la variación simplemente trataba de adaptar un concepto extraño en Sicilia a otra imagen más comprensible. Desconozco si mantuvo el significado que tenía en los tarots italianos del Renacimiento, el cual está relacionado con Judas, la traición y la desesperanza.

El cambio más difícil de entender es el que hicieron en el triunfo del Diablo, que reemplazaron por un barco. El hecho de que quitaran el Diablo es comprensible. Es una figura que provoca miedos supersticiosos y, en un lugar tan cristiano como Sicilia, no sorprende que no quisieran incluirlo en una baraja de cartas. Existe alguna razón que relaciona el barco con el Diablo, pero que debe ser algo más concreto y que forme parte del círculo intelectual de los artífices del cambio, como alguna narración o leyenda local. Tal vez la leyenda del holandés errante o en alguna variación similar en la que se relacione un barco maldito con el Diablo.

La Torre también experimentó ciertos cambios iconográficos que reflejanun cambio más profundo en su significado alegórico. En los tarots históricos, este triunfo representaba el Infierno y se mostraba en ocasiones como una torre en llamas (que a veces se identifica con la torre de Babel). Sin embargo, en el tarot siciliano la estructura ha perdido toda connotación infernal y parece sencillamente una torre.

El triunfo de la Estrella parece derivar de las minchiate florentinas, donde la alegoría guarda relación con la Estrella de Belén y los Reyes Magos. Michael Dummett la ha relacionado con Alejandro Magno a lomos de Bucéfalo, pero no encuentro ninguna razón iconográfica que fundamente esta hipótesis salvo su aspecto clásico, pero esto nos podría llevar a otros personajes ilustres del mundo antiguo, como Julio César.

En el triunfo de la Luna hay un joven echado bajo un árbol y a su lado una joven. La escena quizás podría estar relacionada con el mito clásico de Selene y Endimión. La diosa lunar Selene se enamoró con locura de un hermoso pastor llamado Endimión. Por petición de Selene, Zeus le concedió un deseo y el joven pidió dormir sin perder la juventud por toda la eternidad.

El del Sol es desconcertante. Muestra dos jóvenes peleándose bajo el sol y,sinceramente, no tengo ni la menor idea de qué puede estar representando. Quizás algún refrán local.

En el triunfo del Mundo, en lugar de alguna alegoría de carácter cristiano -como la Providencia que preside el Mundo de la familia marsellesa-, está representado Atlas soportando el globo terrestre. La lógica del cambio es evidente. El autor de la baraja se limitó a reemplazar la alegoría cristiana por una imagen muy popular de la mitología grecolatina relacionada con el mundo.

Es la misma razón que explica por qué el triunfo del Juicio, que en este caso ocupa la posición más alta, como ocurre en el orden A de Dummett, muestra a Júpiter, el rey de los dioses de la mitología clásica.

 

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