Feng Shui en el hogar

El significado literal de feng shui es viento y agua, el milenario arte oriental, que conjuga el orden, la energía y los elementos del mundo que nos rodea, las leyes del universo, respetuoso con la naturaleza y los seres vivos. Que nos ayuda a cambiar el espacio que nos rodea afectando a nuestra rutina diaria, nuestras relaciones, nuestros actos, nuestra economía, nuestra suerte y los acontecimientos venideros.

En realidad, el feng shui abarca muchos aspectos del ser humano y se relaciona con elementos tan importantes de la cultura china como el Tao, el I Ching, el Yin-Yang etc. Nuestra mente y nuestro entorno están estrechamente relacionados, porque lo que nos llama la atención de aquello que nos rodea influye en nuestra mente y viceversa, a través de nuestros estados emocionales y enfoques mentales influimos en el entorno. Crea tu propio mundo.

Esta es la regla de oro: lo mejor de todo es rodearse de las cosas que uno ama, de su propio mundo. Una concha especial recogida en la playa, una piedra en el monte, un regalo que nos hicieron en determinada ocasión o cierta persona… el valor que nosotros le damos a las cosas no puede superarlo ninguna regla. Así que procura rodearte de las cosas que para ti tiene auténtico valor o sean estimulantes y descarta aquellas que no te acaben de gustar o te den malas vibraciones. En el feng shui hay que ir probando las cosas poco a poco y, si algo nos gusta o funciona, lo dejamos, en caso contrario, lo cambiamos. Nada mejor que dejarnos fluir y experimentar cómo nos sentimos en cada situación. Por eso, no conviene hacer muchos cambios a la vez, sino hacerlo gradualmente.

Para que una casa tenga buen feng shui hay que tener en cuenta algunas características generales en su decoración:
La entrada no debe ser demasiado estrecha para evitar que la puerta abra a un espacio demasiado abarrotado o a unos sanitarios, una ventana, una columna o un rincón. Al entrar en casa, la puerta principal nunca debe dar directamente a una escalera. Lo mismo da que el tramo sea ascendente o descendente, es una disposición de mal augurio, y cuanto más largo es el tramo, más perjudica a la puerta. El comedor debe estar situado en el centro de la casa, ya que es el corazón de la casa y el santuario de la unidad familiar. Debe tener forma regular y si tiene salientes se deben disimular con plantas de interior o muebles, como por ejemplo arcones. Los colores de esta estancia deben ser alegres y es importante que cuente con un equipo de música.

La distribución de los asientos con una mesita cuadrada o rectangular en el centro simboliza los elementos tierra y madera, de excelente augurio, hay que evitar asientos en forma de U o L ya que comunican la impresión de que les falta un lado.
La cocina debe estar lo más cerca posible de la parte de atrás de la vivienda.

Si la casa tiene habitaciones a distintos niveles, el comedor debe estar más alto que cualquier sala y los dormitorios en un nivel más alto que el resto de las habitaciones.
También en el caso que haya varias plantas, la puerta principal, la mesa del comedor y las mesas de trabajo no deben estar en la vertical de ningún sanitario.
Hay que evitar los pasillos rectilíneos y excesivamente largos que promueven la discordia y malentendidos entre los habitantes de la casa. Tampoco es bueno que las puertas estén directamente enfrentadas con las ventanas.

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