La Cristalomancia

La CristalomanciaLos cristales son formas de energía muy variadas. Cada cristal tiene sus propias cualidades únicas e irrepetibles que están en función de cómo se haya formado. En este sentido, incluso la misma piedra puede tener más o menos intensidad. No es lo mismo por ejemplo un cuarzo transparente totalmente pulido que un cuarzo transparente con grietas. Por ello es que hay que tener mucho cuidado con el uso de este tipo de energías, no sea que sin darnos cuenta en vez de vernos favorecidos, nos estemos viendo perjudicados.

Además es muy importante, y repetimos muy importante, tener presente que los cristales deben tener un mantenimiento regular para poder aprovecharnos realmente de la gama infinita de posibilidades positivas que nos ofrecen. Por ello debemos limpiarlos y recargarlos correctamente de forma asidua y frecuente; sobre todo si los vamos a usar con mucha frecuencia.

Para trabajar con los cristales necesitamos que las piedras o gemas estén lo mejor pulidas posible puesto que siguen la ley de la armonía por la cual el pulido armonioso de un cristal determinará la energía armoniosa que emita. Por lo tanto, cuanto más puro sea, más pura será su energía o vibración.

a catoptromancia, o adivinación mediante un espejo, era practicada normalmente por magos y adivinos griegos, que sumergían un espejo en el agua de las fuentes o manantiales sagrados para leer así los presagios. En la China antigua, se utilizaban los espejos de bronce pulido, decorados con símbolos mitológicos, cosmológicos y astrológicos, para encontrar reflejos de los demonios que se invocaban. La aparición de lo que hoy llamamos bola de cristal es mucho más reciente. Data de mediados del siglo XIII y tiene su origen en la Europa medieval. Sin duda se importó de Oriente, donde surge el oficio de cristalero, del orfebre que tallaba las piedras de cristal.

Sabemos que la Cristalomancia ya existía en los primeros tiempos del cristianismo, aunque su origen data de mucho antes: posiblemente de la Cábala (la rama antigua de la sabiduría secreta que procede de la tradición mística judía). Los egipcios también hacían adivinaciones mirando en cristales y grandes piedras preciosas, y llamaban a esas maravillosas y pequeñas esferas (especialmente a los grandes cristales de roca) el “Ojo de Horus”. Según cuenta la leyenda, fue el mago Merlín uno de los principales precursores de la cristalomancia durante el ciclo bretón; quinientos años después, a mediados del siglo XVI en Inglaterra, nació el notable síquico John Dee quien retomó las prácticas de lectura oculta con la bola de cristal y en plena mocedad existencial, comenzó a realizar predicciones casi exactas acerca de una singular cantidad de eventos que ocurrirían años después en las postrimerías de su existencia.

Fueron tan acertados sus pronósticos que la reina Isabel I (1533-1603) hija de Enrique VIII, lo nombró su astrólogo y consejero de cabecera. Gracias a John Dee se hicieron estudios profundos sobre este método de adivinación y con el correr de los años se han desarrollado técnicas para inducir visiones prolongadas que desembocan en presagios sorprendentes.

Uno de los aspectos más interesantes del uso de la bola de cristal es que agudiza tanto las facultades normales, tanto visuales como auditivas; de hecho, dependiendo de cuál sea nuestro sentido más desarrollado, nos hacemos más clarividentes (capacidad de ver imágenes) o más clarioyentes (capacidad de oír mensajes).

El uso de la bola de cristal fortalece las dotes visuales lo que hace ver con mayor detalle y vivo tecnicolor todas las cosas que nos rodean. Tanto para los clarioyentes como para los clarividentes, las imágenes pueden aparecer de varias formas. Se pueden ver pequeñas representaciones de acontecimientos presentes o futuros. También se debe crear un ambiente propicio para la contemplación de la bola:

Elegir el momento más idóneo.
Es mucho mejor elegir una hora en que lector y consultante estén mentalmente tranquilos.
Prepara el entorno con miras a propiciar la meditación.
Es favorable una música que ayude a entrar en un estado contemplativo y relajado, suave y que no moleste.
Es importante conseguir el grado adecuado de iluminación: crear un ambiente lumínico especial.
Acciones reales: De pronto, uno siente que está mirando una película en miniatura; lo cual se parece mucho a una experiencia deja vu. Cuanto más grande es la experiencia en la lectura de la bola, con más frecuencia se pone en marcha una “cámara” que realmente filmará acontecimientos del pasado, presente y futuro.
La persona que solicita una lectura de bola de cristal, debe sostenerla por un momento para trasmitirle el calor de sus manos y sus energías y luego frotarla ligeramente para eliminar las huellas de los dedos. La bola de cristal debe ser de una calidad extraordinaria, pura, sin ningún tipo de fallas.
La duración de una lectura de bola de cristal es de aproximadamente dos horas.
La técnica para leer la “Bola de Cristal” es muy compleja. Sin embargo, también la lectura, e interpretación, del reflejo de los espejos, cristales y cuencos con agua resulta dificultosa en extremo, puesto que sólo después de haber practicado durante mucho tiempo el arte adivinatorio de la “Cristalomancia” se consiguen algunos logros mínimos.
No obstante, tanto en la “Bola de Cristal”, como en los espejos, cristales y cuencos con agua se requiere una preparación interna, y llevar a cabo rituales de metodología diversa, con el fin de lograr una concentración total, para, de este modo, poder captar las figuras que irán apareciendo durante la sesión cristalomántica. Desvelar el sentido último de las imágenes latentes en los espejos, cristales y cuencos, e interpretar toda la riqueza adivinatoria que aquellos encierran, es una tarea que exige persistencia y disciplina.

Para leer la bola de cristal necesitaremos mucha paciencia y voluntad. Al principio pensaremos que lo que tenemos frente a nosotros es un simple cristal esférico en el que, por mucho mirar, no veremos nada. Es lo normal. Pero con el tiempo, a medida que nos acostumbremos a desenfocar la mirada al tiempo que nuestros ojos se centran en el interior de la bola, comenzarán a surgir símbolos. En las primeras prácticas de observación veremos puntos negros, manchas de formas extrañas, rayas o incluso nubes. Vamos por buen camino. Con un poco más de tiempo lograremos ver símbolos o quizá imágenes mucho más definidas.

Cuando ello sea así, estaremos en condiciones de comenzar a preguntar
En ocasiones, y acaso después de practicar durante mucho tiempo, no hay duda de que será posible llegar a captar alguna imagen reflejada en los espejos, cristales y cuencos con agua para, a continuación, poder interpretarla conforme a los cánones tradicionales de la “Cristalomancia”. Lo cierto es que la lectura e interpretación de los espejos, cristales y cuencos con agua conlleva un ritual que impele al recogimiento y a la meditación.

Ejemplos básicos de interpretación de figuras de la cristalomancia:

Nubes violetas: armonía y tranquilidad.
Nubes azules: conquista y felicidad.
Nubes verdes: lucro y prosperidad.
Nubes amarillas: dudas aclaradas en breve.
Nubes naranjas: decisiones difíciles.
Nubes rojas: obstáculos y agitación.
Manchas claras: grandes problemas.
Estrella: Sueños imposibles.
Corazón: vivencia de un gran amor.
Serpiente: cuidado con la salud.
Pájaro: sorpresas.
Ojo: Haga caso a su intuición.
Espada: inarmonía.
Balanza: justa recompensa.

Imagen anterior en la bola de cristal: presente o futuro inmediato.
Imagen posterior en la bola de cristal: pasado que ejercerá una influencia sobre el presente.
Imagen a la derecha de la bola de cristal: buenas influencias.
Imagen a la izquierda de la bola de cristal: malas influencias.

La Cristalomancia

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