La Geomancia

La Geomancia es considerada como una de las más antiguas ciencias adivinatorias. Se cree que proviene de Oriente y que era conocida por los Chinos, Persas, Caldeos, Egipcios y Babilonios desde miles de años antes de nuestra Era. La Geomancia es un arte adivinatorio mayor emparentado con la Astrología, con la ciencia de los números, con el Tarot, y por supuesto con la Magia, especialmente con la Magia Enokiana, la construcción de Talismanes y de Tablillas Parpadeantes. Es una ciencia rigurosa e intuitiva. La Geomancia nos da algunas claves y señales para poder orientar y meditar.

Esta ciencia se basa en la interpretación de marcas en el suelo o cualquier patrón que se forme a partir de arrojar un puñado de piedras, arena o tierra. El tipo más frecuente de geomancia adivinatoria implica la interpretación de una serie de 16 figuras formadas por un proceso aleatorio, a menudo aumentado con las interpretaciones astrológicas. Es una verdadera ciencia cosmológica basada en la observación de los astros y en la detección de las corrientes de energía vital existentes bajo la tierra
Fue usada en sus orígenes para el emplazamiento, la orientación y los planos de construcción de las ciudades, fortificaciones y demás edificios, para crear así condiciones de vida que permitieran al hombre vivir en armonía con el cielo y la tierra.
Sus seguidores creen en la existencia de una «energía vital», y consideran que poseen la capacidad de interpretar el fluir de esa energía, que sería diferente en cada lugar determinado.

El conocimiento de estas influencias celestes y terrestres, que por supuesto son una expresión de concepción metafísica del Universo inherente a la sabiduría de los antiguos, fue por mucho tiempo privilegio de las clases sacerdotales y de los iniciados.
La claridad del cielo en los pueblos de la antigüedad permitía a los observadores estudiar con facilidad y sin instrumentos, el movimiento y ubicación de los fenómenos celestes. De esta forma, desde los más ricos a los más humildes tenían por costumbre, antes de tomar una decisión importante, consultar al Cielo y a la Tierra con la intención de obtener imágenes o señales de la voluntad divina.

Al llegar a Occidente, donde la Iglesia cristiana no permitía las observaciones del cielo, se conservaron las dieciséis figuras geománticas pero el método antiguo basado en una ciencia de observación se convirtió en una ciencia de adivinación de esencia íntima y oculta, cuyo fundamento es el alma.

Con un conjunto de dieciséis claves o figuras basadas en la polaridad y expandiéndose en el cuaternario polarizado, las figuras simbolizarían la transformación continua de los modos fundamentales de donde proceden los acontecimientos y los fenómenos.
En sus principios, un estudio Geomántico comenzaba por un dibujo sobre la arena, pero por ser un medio inestable, podía en algunos casos ser reproducido o hasta trazado directamente sobre papiros. La importancia de la tierra en el ritual Geomántico operatorio permite suponer que para los orientales, la Geomancia expresaba indiscutiblemente el Oráculo de los espíritus de la Tierra o de los genios subterráneos. Además de la utilización de otros objetos igualmente consagrados, como pueden ser la Vara, Daga, Copa, Pentáculo , candelabros, cirios, sahumadores, túnica, joyas, y hasta un espejo, que según algunos son indispensables para la Geomancia Ritual.

En principio, muchos afirman que debe oficiarse un sábado a la medianoche, hora en que la Tierra domina, estando el magnetismo solar en su punto más bajo. El Sol pasa en ese momento el cuarto sector astrológico propicio a la revelación de los misterios.
Aún hoy en día, algunos Geomantes tradicionalistas operan sobre una piel de tigre o de vaca con el fin de aislarse de la Tierra ordinaria, que es impura.

En África, donde la Geomancia es el arte adivinatorio esencial, utilizan también el Armadel ornamentado con ideogramas y sustituyen la arena por granos o guijarros. Una campanilla rematada por un Genio Protector marcará el instante decisivo de la consulta del Fa que acompaña al hombre durante su vida y lo guía al más allá.
En Europa, los geomantes de la Edad Media conocían el Armadel y lo utilizaban, si bien la mayoría lo reemplazaba por papel, tinta y pluma, prefiriéndose la de cuervo a cualquier otra para trazar las líneas, y utilizando la pluma de oca para el dibujo de los Pentáculos.

Be Sociable, Share!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies