Las Plantas sanadoras

Las Plantas sanadorasPlantas sanadoras

Cada día son más los que recurren a los diferentes tipos de plantas medicinales de las que disponemos en cada región, pues las propiedades terapéuticas que tienen son impresionantes, evitando todo tipo de efectos secundarios, marcando una diferencia importante con los medicamentos convencionales.

 

Las hierbas y plantas medicinales son un recurso que nos brinda la naturaleza y su utilización se remonta a la prehistoria. Muchas tribus de diferentes partes del mundo han empleado hierbas y plantas de su territorio para curar enfermedades o romper maleficios; conocimiento y supersticiones que heredaron de sus ancestros y que fueron pasando de boca en boca por diferentes generaciones y culturas hasta el día de hoy.

 

El uso de remedios de origen vegetal se remonta a la época prehistórica, y es una de las formas más extendidas de medicina, presente en virtualmente todas las culturas conocidas. La industria farmacéutica actual se ha basado en los conocimientos tradicionales para la síntesis y elaboración de fármacos, y el proceso de verificación científica de estas tradiciones continúa hoy en día, descubriéndose constantemente nuevas aplicaciones.

 

Muchos de los fármacos empleados hoy en día —como el opio, la quinina, la aspirina o la digital— replican sintéticamente o aíslan los principios activos de remedios vegetales tradicionales conocidos incluso desde épocas prehistóricas. Cada hierba y planta tiene una propiedad específica que sirve para curar o prevenir determinadas enfermedades o problemas de salud, como el cáncer, acné, dolores estomacales, diarreas y mucho más.

 

Cataplasma y emplasto

 

La cataplasma se prepara machacando la parte de la planta que contiene las propiedades curativas que se pretende usar, se puede llegar a calentar y se aplica directamente sobre el área afectada que se quiere tratar. Para preparar el emplasto se puede mezclar la parte de la planta a utilizar con una harina, arcilla o similar logrando una pasta que se aplica sobre el área afectada, al igual que la cataplasma. No obstante el emplasto también se puede aplicar solo con la planta resultado de la cocción.

 

Cocimiento

 

Se prepara hirviendo durante algunos minutos (del orden de los 5 minutos) la planta y luego se filtra. Debe verificarse que el calor no afecte o destruya los principios activos. Esta forma de usarse es apropiada en general para las partes duras de la planta, como son: troncos, raíces, cortezas y semilla Las semillas tiene que dejarse en la sombra durante 3 días

 

Compresa

 

Es una preparación similar a la cataplasma, pero en este caso en lugar de aplicar la planta directamente, se utiliza una extracción acuosa, aplicada a un paño o toalla. Las compresas pueden ser calientes, generalmente aplicadas en el caso de inflamaciones y abscesos; o bien frías, preferibles para tratar casos de cefalea o conjuntivitis.

 

Ensalada

Es una forma de ingerir las hierbas medicinales en una forma directa, sin ninguna modificación o transformación consecuencia del procesamiento. Se lavan y desinfectan las partes de la planta que se piensa ingerir, y se prepara como una ensalada tradicional, eventualmente mezclándola con otras verduras o vegetales, sazonándolo sal, aceite de oliva y limón.

 

Extracto

 

Los principios activos de las plantas medicinales se obtienen también por un tipo de extracción llamada “sólido-liquido”. Este proceso consta de tres etapas: Penetración del disolvente en los tejidos de los vegetales e hinchazón; Disolución de las sustancias extraíbles; Difusión de las sustancias extraíbles disueltas fuera de la célula vegetal. La forma de extracción más frecuente es por maceración. La extracción de los extractos requiere un cierto equipamiento y conocimiento de procesos químicos.

 

Gargarismo o enjuague

 

Es la aplicación de un líquido a la cavidad bucal. Se usa para lograr la acción local en la boca y/o garganta y así limpiar de secreciones, bacterias e impurezas estas áreas. Puede usarse para prevenir infecciones bucales o respiratorias. Para prepararse el líquido puede usarse una infusión, un cocimiento o un jugo de la planta.

 

Infusión

 

Es la forma de preparación más frecuente y sencilla, se le denomina también apagado o té. Forma parte de una cultura de consumo de hierbas aromáticas que se usan no solo para fines medicinales. Consiste en poner en contacto las partes de las plantas con agua hirviendo por unos minutos, dejando que se enfríe progresivamente. Al no usarse calor directo, garantiza que sus partes no sufren deterioro. Más frecuentemente se usa para las partes blandas de las plantas como hojas y flores.

 

 

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