Los druidas

Quienes eran los druidasQuienes eran los druidas

Los druidas eran los sacerdotes de los pueblos celtas. Las tribus celtas  llegaron desde el este de Europa hacia el siglo IX a d C y se establecieron en  la Galia, la Península Ibérica, el Norte de Italia, los Balcanes, Asia Menor, Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda.

 

Los diferentes pueblos Celtas, como los dobunnos, brigantios o catuvelaunos,  pertenecían al mismo grupo tribal y hablaban dialectos similares, eran buenos profesionales y hábiles metalúrgicos, fabricantes de carros y constructores de carreteras, expertos agricultores y ganaderos; también eran buenos guerreros de gran valor y mucha ferocidad en las luchas, hasta el límite de que eran temidos por los romanos.

 

Las mujeres celtas son las grandes precursoras del feminismo moderno. Fueron muy consideradas en muchos aspectos y eran tan buenas guerreras como los hombres, con los mismos valores en la lucha que ellos, siendo usual que luchasen codo con codo, muy temidas por su valentía y fuerza, no se las vencía físicamente con facilidad; sin embargo sus mitos, sus creencias, no fueron destruidas por los romanos en la lucha, sino por los cristianos.

 

Los druidas formaban una clase social independiente, representando la clase intelectual de la sociedad. Aunque también desempeñaban funciones religiosas, no se limitaban a ellas. Eran entre otras cosas bardos, médicos, astrónomos, filósofos, magos y augures. Los Druidas y las Sacerdotisas eran los poseedores de los conocimientos que iban desde la sanación, la astronomía, los religiosos, etc., y también hacían las funciones de maestros y jueces; en conjunto eran personas de gran influencia y los líderes religiosos de los clanes celtas.

 

La mayoría de los monarcas celtas tenían uno de estos “magos-sacerdotes” como consejero. Por esto algunos druidas vivían en la Corte, donde tenían habitaciones especiales en las que guardaban sus útiles de adivinación, sus varas de mando, la hoz sagrada con la que cortaban las plantas con las que elaboraban las medicinas. Tenían algunos derechos especiales, como no pagar impuestos ni obligación de ser reclutados para el ejército.

 

El druida o chaman celta, es el hombre que sale de la prisión familiar, cultural y social y decide vivir en libertad y trata de utilizarla no solo en su propio beneficio, si no para el bien de su pueblo. Eran hechiceros, sabían de la magia y de la adivinación, por medios naturales: el vuelo de las aves, las nubes, el fuego de una hoguera, la sangre de un animal que fue sacrificado a los dioses, etc.

 

Los druidas se guiaban por tres preceptos: Obediencia a las leyes divinas. Interés por el bienestar de los hombres y del clan. Y por último, asunción con valentía de todos los embates de la vida, es decir, ser estoicos, tener una filosofía de vida. Como la Historia lo ha demostrado, estos pueblos tuvieron una gran capacidad para aguantar el sufrimiento y enfrentarse a la adversidad.

 

Para que esto sea posible, se necesita la inteligencia: para saber callarse cuando hace falta, para renunciar cuando hace falta y para actuar en el momento preciso. A la vez Su doctrina se apoyaba en esta triple: un dios único, la inmortalidad del alma, la recompensa o el castigo en la otra vida.

 

Así también, los druidas enseñaban que había tres cosas que podían entorpecer la evolución y el progreso en todos los sentidos: el ego u orgullo, las mentiras y la crueldad innecesaria.

 

Los druidas eran maestros: internaban a sus alumnos desde muy temprana edad en los németons o arboledas sagradas por 20 años en contacto total  y casi eterno con la naturaleza que los rodeaba, razón por la cual se les admiraba y respetaba mucho en la sociedad.

 

Estar tanto tiempo en contacto con la naturaleza les permitió llegar a conocer a fondo cada aspecto de este mundo, el conocimiento de las plantas, sus poderes medicinales, los astros y contactos con los espíritus de la naturaleza.

 

Los druidas adoptaron al roble donde el dios venía para manifestarse a los sacerdotes. Hoy en día se reconoce, se honra al roble sagrado. Poco tiempo después esta costumbre iba a invadir toda la Céltica. En torno a este roble los druidas establecieron unos recintos sagrados donde sus familias se asentaron pues estaban casados; pero sólo podían tener una mujer a diferencia de los demás jefes, que solían practicar la poligamia.

 

Los druidas no tenían templos de culto erigidos en piedra. Probablemente disponían de edificios de madera que no han pasado a nuestros días. A este roble sagrado, iban los devotos en procesión de noche con sus antorchas para depositar sus ofrendas. Las procesiones y las ofrendas se multiplicaban en su entorno; las muchachas lo adornaban con guirnaldas de flores entremezcladas de pulseras y collares: los guerreros colgaban en sus ramas los   trofeos conquistados en combate

 

Aunque preferían el roble a los demás árboles, éste no fue adoptado en forma exclusiva en todas partes. En Galia o en Italia preferían el haya o el olmo. Sobre todo en Galia se prefería el olmo, incluso en la Francia cristiana se siguió plantando un olmo delante de cada futura iglesia que se edificaba para asegurarse la presencia de Dios; y hasta el final de la Edad Media era debajo de un olmo que se rendía justicia.

 

La función primordial de los druidas era la de “ordenar la sociedad”, tarea que desempeñaban a través de su enseñanza. Eran expertos en botánica y en ornitología. Conocían las plantas saludables y las venenosas y eran maestros en el arte de curar. Observaban el vuelo de los pájaros y en razón de sus evoluciones extraían augurios. Según el testimonio de los romanos, magia, adivinación y profecía eran las artes que los druidas practicaban asiduamente.

 

Había cinco tipos de druidas

 

Vacios: Se relacionaban directamente con los dioses.

Sarónidos: Instruían a los jóvenes y enseñaban ciencias.

Bardos: Poetas y músicos que alentaban a los guerreros.

Adivinos: Al menor soplo de viento sabían interpretar el lenguaje del roble sagrado por el murmullo de las hojas, el susurro de las ramas, un crujido en el árbol, el retraso o la precocidad de su vegetación.

Causídicos: Árbitros y jueces en los conflictos.

 

Las druidesas abrieron unas escuelas para las jóvenes; les enseñaban canto, costura, prácticas del culto, conocimiento de las plantas medicinales, e incluso poesía, y les hacían aprender de memoria unos versos especialmente compuestos para ellas. Estos versos las iniciaban en el arte de hacer el pan, de preparar la cerveza y otras actividades  de la cocina y del hogar. Asimismo las druidesas ejercían la medicina.

 

Hoy en día los druidas siguen existiendo bajo la religión neopagana llamada druidismo. El Druidismo es una filosofía que, como muchas otras, enseña un sentido de la ética y un modo de vivir la vida.

 

El druidismo es una religión basada en las creencias de los antiguos celtas en un contexto cultural moderno. Encuentra sus raíces en la naturaleza misma, que busca la conexión del individuo con la tierra, el cielo y el mar, los tres reinos de la cosmovisión celta y encuentra su expresión  mediante su  “reconstrucción” a través de la información que se conserva (casi toda transcrita por los primeros monjes cristianos de Irlanda), así como de los descubrimientos arqueológicos, la antropología, historia, el folklore y la mitología.

 

 

Quienes eran los druidas

 

 

 

Be Sociable, Share!

Posted in:
Articles by
Published:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies