¿Qué es el ocultismo?

El hombre ha sentido siempre la presencia de fuerzas ocultas a su alrededor, y de fuentes secretas de conocimiento y poderes latentes en su interior. El ocultismo describe las creencias del hombre sobre ese “otro mundo” misterioso y sobre los medios con que ha intentado entrar en contacto con él. Las creencias sobre lo oculto han variado de una cultura a otra, cambiando con el progreso de la ciencia.

Así por ocultismo entendemos el conjunto de enseñanzas que versan sobre las leyes de la naturaleza, el ocultista es aquel que conociendo lo que otros ignoran se ha visto obligado por siglos a guardar secreto de sus conocimientos so pena de ser perseguido y ejecutado, pues los hombres siempre han temido lo que no entienden.

La ciencia oculta o ciencia hermética es la primera ciencia que existió en la historia de la humanidad, es el conocimiento del hombre, el conocimiento del universo, el conocimiento de las leyes que nos mueven. Aunque la ciencia explica que la fuerza de la gravedad hace caer una manzana de un árbol, no intenta decir por qué ésta golpea precisamente a aquel hombre determinado que pasaba por debajo. El ocultismo se ha centrado en intentar predecir, prevenir o producir acontecimientos.

Estos conocimientos también pretenden desarrollar “poderes” latentes del ser humano. En sentido más amplio, es la dedicación al estudio de las Ciencias ocultas. Éstas son una serie de creencias y prácticas mistéricas que desde la antigüedad y actualmente pretenden penetrar y dominar los secretos de la naturaleza y desarrollar los poderes ocultos del ser humano. Las ciencias ocultas se caracterizan generalmente por su hermetismo y por la ambigüedad de su lenguaje. En general son catalogadas como pseudociencias por el sector científico, identificándolas con los procesos del pensamiento mágico y la superstición.

Sin embargo se ha discutido que, si bien antiguamente a este conjunto de prácticas se les denominaba como ciencias, significando ésta palabra como un conjunto de los conocimientos y saberes de la época que fueron desarrollados antes del método científico, es importante destacar que también se consideraban, más que otra cosa, como artes, pues los conceptos ideológicos, simbólicos y religiosos y los conceptos propiamente científicos, a menudo resultaban mezclados y no se discernían entre sí.

Para los ocultistas, la dimensión sobrenatural incluye diversos dioses y demonios a los que se atribuía, y a veces se atribuye, una in­fluencia sobre la meteorología, las cosechas y la procreación. Los hombres creían antiguamente que su propia supervivencia dependía de estos poderes. La creencia en la vida después de la muerte, en espíritus y fantasmas era casi universal.

Reconociendo el poder de la sugestión o de la autosugestión, santones como los magi inventaron símbolos y ri­tuales para concentrar la mente. Cultos paganos basados en esos rituales sobrevivieron al empuje de grandes religiones, como el cristianismo; pero, desde el siglo XIV, las prácticas ocultistas comenzaron a ser condenadas por la Iglesia como diabólicas. La persecución de los albigenses, que sostenían que el mundo material había sido creado por el demonio, llevo a la caza de brujas en Europa y más tarde, en América. Se decía de las brujas que podían tomar la forma que quisieran, volar a la velocidad del rayo en una escoba, convertir a hombres en animales y provocar una infinita variedad de desastres mediante pociones mágicas y encantamientos.

La tortura y quema de las supuestas brujas creó un clima de histeria que en realidad fortaleció la brujería y que duró hasta el S. XVIII. Proliferaron las historias de gentes que se convertían en lobos y de cadáveres que no se descomponían porque se alimentaban de cuerpos vivos y se creía en espíritus benignos, como las hadas y los elfos.
Se utilizaban oraciones, ritos y talismanes para invocar asistencia o para ahuyentar la mala suerte. Todavía hoy conservamos residuos de supersticiones, como el “tocar madera” y aún se practican exorcismos para sacar los “demonios” de personas supuestamente “poseídas”.
Entre las prácticas ocultas se encuentran el Satanismo, el fetichismo, las magias blanca y negra, el espiritismo, la teosofía, la adivinación, la brujería, Espiritualidad, Magia, Alquimia, Astrología, Numerología, Quiromancia, OVNI, Civilizaciones antiguas, Teoría de la conspiración, Parapsicología, Reencarnación y karma, Evangelios apócrifos, Adivinación, Angelología y Demonología, Más allá…

Según Blavatsky, debería entenderse por ocultista, aquel que domina dichas leyes de la naturaleza y no solo al que las conoce como solemos hacer frecuentemente. Es entonces el ocultista, un adepto, un maestro ascendido. La famosa maestra nos indica que existe una diferencia entre ciencias ocultas y ocultismo, la primera incluye todo tipo de práctica supersticiosa como la quiromancia o cualquier otro método de adivinación, el espiritismo o cualquier práctica que por causa de ser perseguida se ha ocultado.
Mas el ocultista posee una sabiduría superior y no necesita de estas ciencias pues su conocimiento es directo y de primera mano, sin que exista la necesidad de usar, cartas o bola de cristal alguna. Sin embargo esta es la opinión de una sola autora, pues en la práctica se suele hablar de ambas cosas como de una misma y es común el que se llame ocultista al que cultive las ciencias ocultas o sea estudiante de algunas de estas.


Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.