¿Qué son los chakras?

Según el hinduismo y algunas culturas de Asia, los chakras son siete centros principales de energía y varios secundarios situados en el cuerpo humano. Cada uno de ellos se asocia con alguna de las glándulas endocrinas dentro del cuerpo físico. Es un vórtice de energía, una puerta por donde circulan las energías de distinto orden, que impactan, circulan, vitalizan, bloquean o sobre estimulan el entero mecanismo humano.

 
El poder universal -la kundalini- se concentra en esos siete centros energéticos dentro de nuestro cuerpo y se dispersa por todo nuestro organismo. Cuanto más alto se encuentre el chakra más regula lo anímico. Estos chakras pueden estimularse por muchos sistemas, desde la meditación hasta los colores o la energía mineral de las piedras.
 
Su tarea es la recepción, acumulación, transformación y distribución del prana (‘aire’ dentro del cuerpo, que en Occidente no se considera aire sino una forma de energía invisible e inmensurable).Cada uno de estos centros se asemejaría a una flor abierta y poseería ciertos colores que son más o menos brillantes según el estado evolutivo de la persona.
 
Cada chakra es rector de una serie de zonas del cuerpo y se siente directamente afectado por determinadas emociones. Cuando un Chakra se bloquea, ya sea porque nos sentimos incapaces de canalizar una sensación, emoción o vivencia decimos que está perturbado, con el consiguiente riesgo de la generación de una dolencia en el plano físico. La misión del chakra es que todo en nuestro interior energético funcione de forma correcta, así pues su utilidad es fisiológica por una parte y espiritual por otra.
Cada chakra es un vórtice de energía en miniatura, girando en el sentido contrario de las agujas del reloj.
 
Cada chakra tiene dos extremos conectados, uno para la parte frontal del cuerpo y otro para la espalda. Dependiendo de la salud de la persona y su evolución, la fuerza con la que “brillan”, su apertura y la velocidad de su giro serán de diferentes maneras. Cuanto más evolucionada esté la persona, más abiertos estarán sus chakras y más armoniosos serán su giro y brillo. A medida que se crece se van abriendo de abajo a arriba.
 chakras
Cuando hay momentos de fuerte intensidad emocional, el chakra relacionado con la situación aumenta su actividad respondiendo con sensaciones de hormigueo, zumbido, a veces incluso dolor. Podría decirse que son vórtices de energía localizados en el cuerpo asociados a funciones tanto biológicas como mentales y emocionales que nos permiten interaccionar con la energía del entorno y la energía emocional tanto de los otros como con la nuestra propia.
 
El estrés, los nervios y los estados emocionales extremos originados por diversas circunstancias en nuestra vida, bloquean y desestabilizan el funcionamiento normal de estos centros de energía y de todo el organismo.
Cuando un chakra se bloquea puede aparecer cierto dolor en la zona en la que se encuentra.
De igual manera si sabiendo dónde están efectuamos una visualización, interiorizando por nuestro cuerpo hasta localizar cada uno de los chakras, veremos que la energía se nos muestra perturbada.
 
Hay varias maneras para desbloquear un chakra, una de ellas es concentrarse en dicho punto al tiempo que se recita durante unos minutos el mantra que le corresponde. De esta forma el sonido expande la energía y la regula. Otro sistema es a través de una simple ducha, aplicando directamente el chorro de agua en la zona aproximada donde está cada chakra, al tiempo que nos concentramos en que la energía allí condensada se expande. Para reequilibrar el flujo de energía y poner en orden los diferentes chakras, es necesario abrirlos y ejercitarlos.
 
Los chakras están conectados por canales energéticos llamados nadis o meridianos. Según los fundamentos del yoga, existen 72.000 nadis que conectan el aura y los chakras con el cuerpo físico, de los cuales tres son considerados los principales, pingala ida y Sushumna.
 
Pingala: Canal derecho, conectado con la parte izquierda del cerebro.
 
Ida: Canal izquierdo, conectado a la parte derecha del cerebro.
 
Sushumna: Nadi central, conectado a la columna vertebral y al sistema nervioso central.
 
Ida y Pingala se entrecruzan con Sushumna en los siete puntos de los chakras, creando una especie de espiral por donde circula el prana o energía vital a través de todo el cuerpo. En la tradición hindú se los reconoce y representa como flores de loto que se diferencian por sus diversos colores y un número determinado de pétalos.
Para tener una idea de su forma podríamos imaginarnos una flor que abre sus pétalos por encima del cuerpo y cuyo tallo nace en la columna. Así, la flor estaría por encima del cuerpo físico pero conectada a él. La columna vertebral seria el tronco de donde se abren los siete chakras a una distancia determinada.


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