Qué son los fantasmas

fantasmaSe conoce como fantasma a la representación visual, acústica o táctil del cuerpo no físico de una persona fallecida que, por diferentes motivos o circunstancias de su transitar como ser humano por el mundo de la vida, se ve aferrado a la misma bajo otra forma de existencia no física, manifestándose de diferentes formas ante seres humanos (familiares o amigos dependiendo del grado de vinculación entre ellos u otras personas y desconocidas para éste ente) y en determinados lugares dependiendo de la carga psíquica existente para ellos y en ellos.

 

Se consideran fantasmas:  El alma o espíritu de una persona muerta, que frecuenta algún lugar que tenía gran significación emocional durante su vida pasada; La personalidad que adquiere un ser humano después de fallecido, aún atado a la vida y una clase de memoria psíquica de cierto ser o cosa muerta o destruida pero que sigue existiendo, en una forma semicorpórea.

Las historias fantasmagóricas son tan antiguas como la humanidad misma y cada una tiene un halo de misterio que las caracteriza. Cada experiencia es diferente, pero siempre atrapante; desde un ente en forma humana transparente, hasta una luz enceguecedora en los lugares más oscuros.

 

En todos los rincones de la Tierra, incluso en los océanos, miles de persona, sin importar la clase social, sexo, raza o religión han experimentado fenómenos de apariciones. Generalmente se suele asociar aparición con un ente similar a una persona, pero incluso animales y grandes objetos han aparecido y desaparecido sin razón alguna. ¿Quién no ha escuchado las escabrosas historias del mar que cuentan de barcos fantasmas que desaparecen en el horizonte?

 

Cuando el fallecimiento de un ser se completa, de su cuerpo físico se desprenden los cuerpos etéreos: cuerpo mental, emocional y espiritual. Estos tres cuerpos que forman una unidad llamada cuerpo astral. Se ha constatado que tras el fallecimiento de una persona el cuerpo físico pierde (aproximadamente) unos 150 gramos de peso que muchos presuponen que se podría tratar del peso del cuerpo astral. El cuerpo astral, conformado por el mental, el emocional y el espiritual, tiene la capacidad de “despedirse” de sus seres queridos y de recorrer el mundo físico volando, así como los hechos que experimentó en vida.

 

Una vez que el cuerpo astral hace lo que cree que tenía que hacer (en nuestra vida y en nuestro mundo de Vida), el cuerpo espiritual lo abandona y asciende a la dimensión luminosa que se vislumbra en los viajes astrales y en las experiencias de pre-muerte, dejando atrás al cuerpo mental y al cuerpo emocional. El cuerpo mental y el cuerpo emocional, entonces, conforman el cuerpo de lo que conocemos como fantasma o espíritu desencarnado, y este fantasma, sin la insuflación del espíritu esencial, comienza a desgastarse.

 

El fantasma piensa y recuerda, y se puede manifestar y actuar en nuestro mundo físico a través de un médium, una casa encantada o una persona sensible para cumplir una promesa, para instruir o inspirar a un humano vivo, o para conseguir, a través de los vivos, lo que ya no puede conseguir como muerto.

 

Pero llega un momento en el que el cuerpo mental se despega del cuerpo emocional, y se reúne con el cuerpo espiritual, ya sea para vivir en el más allá o para renacer en la Tierra, y deja al cuerpo emocional solo. Este cuerpo emocional se convierte, al perder la capacidad de pensar y razonar, en un fantasma emocional, que sólo actúa por deseos y emociones, sin saber qué es lo que hace ni qué es lo que quiere, y, dependiendo de sus emociones, actuará sobre los seres vivos de la Tierra. A veces sólo se dedica a vagar e impresionar a las personas sensibles, pero en otras ocasiones llega a causar verdaderos problemas a los vivos.

 

El cuerpo emocional está más apegado a la Tierra de los vivos y es que más trabajo le cuesta salir del mismo.

 

Este tipo de fantasma es el más común, y a él se debe que las religiones de todos los tiempos hayan considerado seres perversos y malignos. Su tiempo de duración en la Tierra puede ser muy largo si está protegido por una estructura material, como una casa o castillo. Son muy asustadizos y débiles e incluso la indiferencia de los vivos puede llegar a destruirlos.

 

El cuerpo emocional está más apegado a la Tierra de los vivos y es que más trabajo le cuesta salir del mismo. Mientras se mantenga viva la llama del recuerdo en un mortal sobre el difunto en cuestión, su cuerpo emocional se mantendrá atado al lugar. Somos los humanos, en gran medida, los culpables de mantenerlos aún junto a nosotros en el recuerdo y bajo otra forma de existencia… Las representaciones del cuerpo emocional suelen ser fantasmas tristes y neuróticos, carentes de inteligencia que se encuentran atrapados en un mundo al que no le encuentran la salida… Debemos de tener en cuenta que los fantasmas pueden ser incluso reales sólo por el esfuerzo de nuestra imaginación, o pueden ser producto de nuestras supersticiones, inseguridades e ignorancia.

 

Así se pueden clasificar los fantasmas en dos grandes grupos

Fantasmas de naturaleza humana, manifestaciones del subconsciente y de los deseos de la persona. Provienen de creación psíquica humana y otros fenómenos relacionados con el subconsciente más que con la propia muerte. Dentro de este grupo encontramos:

• Fantasmas cotidianos: Son reflejos producto de los deseos insatisfechos de los hombres. Pueden ser conscientes o inconscientes.

• Fantasmas mentales: Estos fantasmas tienen mucho en común con la telepatía pero no funcionan de la misma forma. En lugar de tele transportar imágenes, palabras o ideas, transportan un reflejo vivido por el emisor. Este reflejo da como resultado una imagen voluntaria o involuntaria transportada a diversos sitios o lugares.

• Proyección mental y astral: No son fantasmas. Estas proyecciones son realizadas por personas en forma voluntaria o involuntaria, en trance o espontáneamente.

Fantasmas. Manifestaciones de los muertos. Dentro de este grupo encontramos

Los Traslúcidos: Estos fantasmas vuelan y se les puede ver a través de ellos. Algunos son feos y monstruos, mientras que otros son hermosos y poseen melódicas voces. En este grupo se encuentran aquellos que cambian de carácter de repente, pasando de bondadosos a malignos, y viceversa. Los Translúcidos son burlones y traviesos. Se manifiestan en antiguas mansiones, museos, bibliotecas y casas de campo o caseríos rurales. No muestran usualmente la parte inferior de su cuerpo y no se les debe tener miedo. Tienen algo que decirnos y por ello se nos aparecen. No son muy predispuestos a contactarse con humanos salvo que el contenido del mensaje lo requiera…

• De apariencia sólida y humana o semihumana: Estos fantasmas tienen apariencia totalmente humana o casi humana, salvo que en lugar de caminar se deslizan y logran atravesar objetos sólidos. Les gusta la notoriedad y por eso les apetece usar ropas vaporosas. Se manifiestan en playas, iglesias y manantiales. Son serios y contundentes con sus apariciones.

• Sombras: Tienen la particularidad de cambiar la temperatura del lugar donde se manifiestan. Su alimento es nuestro miedo. No muestran su rostro y suelen ir en grupos. Se manifiestan en lugares donde la muerte esta cercana. Su presencia es alertada por animales domésticos que reaccionan llorando y asustados.

• Invisibles: Se manifiestan por medio de la voz o el tacto. Son buenos y desean ayudar a los hombres. Se comunican con claridad y sus voces inspiran confianza.

• De apariencia sólida animal o mitológica: Sus apariciones pueden ser de seres bondadosos hasta malvados.

 

Con toda la información existente es casi imposible pensar que no pasa nada, que ningún caso es verdadero o que son todos fenómenos naturales. Si bien han existido y existen infinidad de relatos, fotos y videos que son falsos, la existencia de algún fenómeno paranormal como los fantasmas es imposible de negar. Sea lo que fuere que cause estos fenómenos, existen y no sólo en leyendas, sino en testimonios tangibles y visibles. Pues por lo tanto la existencia de un mundo más allá de los comprensible y sensible, fuera de la lógica de la gente en general, es prácticamente innegable. Estamos rodeados de fenómenos que no podemos ver a simple vista y si de alguna manera podemos contactar con ellos, no podemos explicárnoslo. Muchos creen saber la verdad, tal vez tengan razón, pero lo rescatable es la conclusión que cada persona saca por sí mismo.

 

 

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