Rituales con la cruz de Caravaca

Rituales con la cruz de CaravacaLa Cruz de Caravaca es, según la tradición, una reliquia de la Cruz en la que Jesucristo fue crucificado y que encontró la Emperatriz Santa Elena.
 
Es un ¨lignum crucis¨, es decir, un fragmento de la verdadera cruz a la que Jesús Nuestro Señor fue crucificado. Se conserva en un relicario con forma de cruz patriarcal de doble brazo horizontal (de 7 cm el superior y de 10 cm el inferior) y de uno vertical (de 17 cm), en la Basílica del Real Alcázar de la Vera Cruz en Caravaca de la Cruz, Región de Murcia, España.
 

Según la tradición perteneció al patriarca Roberto de Jerusalén, primer obispo de la ciudad santa una vez conquistada a los musulmanes por la primera cruzada (1099). Ciento treinta años más tarde (1229), en la sexta cruzada, durante la estancia en Jerusalén del emperador Federico II, un obispo, sucesor de Roberto en el patriarcado, tenía posesión de la reliquia. Dos años después la cruz estaba milagrosamente en Caravaca.

 
La Cruz de Caravaca tiene un infinito poder de protección y buenos augurios. El significado esotérico de la Cruz es el cruce del espíritu (línea vertical) y el plano material (linea horizontal), dando como resultado el hombre, que es un ser que se mueve en el plano material con opción de ascender o descender espiritualmente. Es usada en distintos rituales esotéricos pues es un amuleto sumamente eficaz, otorga protección contra todo tipo de males, protege al hogar y a sus habitantes, rechaza las malas energías y los daños, protege la economía familiar y brinda prosperidad.
 

Un ritual de los primeros a realizar cuando tengamos nuestra cruz de Caravaca es el ritual de bendición que debe realizarse en tres pasos.

 

1º PASO: SÚPLICA A SANTA ANA

Sirve para purificar la cruz, es decir, elevar una oración a la Madre de la Virgen María. Para rezar, sostenga la cruz en su mano derecha cerrando el puño con la cruz sobre su pecho cerca del corazón y decir lo siguiente:
 

“Ana, Ana, Madre de la Santa Madre, Abuela del Divino Niño,
al igual que la luz que en Belén se mostró a los santos de corazón,
te pido que intervengas.
Que por tu intermedio, el Señor pose su mirada sobre esta
Santa Cruz, y me brinde amparo.
Que la luz de tu Santo Nieto
ilumine mi corazón. Que así sea.”
 

Cuando finalice la oración encienda dos velas blancas y ponga la cruz al medio de las dos velas y dejar hasta que se consuman totalmente. Luego retire la cruz, que ya estará lista para la segunda parte del ritual.
 

Caravaca

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