Rituales con velas: Precauciones a la hora de usar velas

Precauciones a la hora de usar velas rituales

Tomar conciencia clara de las razones que motivan el ritual antes de encender una vela.
Definir claramente si es uno mismo u otra persona quien necesita de la ayuda de nuestro ritual a domicilio. En caso de un hechizo cuyo destinatario es otra persona, debe contarse con su aprobación.
Sería conveniente utilizar ropa limpia y mucho mejor confeccionar una túnica blanca o de color azul que se utilizará únicamente para los rituales, o al menos tener la precaución de tomar un baño antes de realizar el ritual (siempre que sea posible) o lavarse bien las manos con abundante agua y jabón, o hacer una pequeña purificación.
 
No use la misma vela para invocaciones distintas; une vez encendida para una intención específica, debe dejase consumir completamente, así sea en varias ocasiones para el mismo propósito.
 
Al tratarse de fuerzas invisibles pero naturales no se recomienda utilizar elementos artificiales para el encendido de la vela, es decir, encendedores electrónicos ni otros elementos que sólo lograrían interferir el buen desarrollo del inicio del ceremonial. Por este motivo, se recomienda que el encendido se realice con una cerilla de madera, el elemento natural por excelencia, aunque si no se dispone de una de madera puede utilizarse una de cera.
 
También se considera correcto encender una vela con la llama de otra vela, en este caso cogiendo la vela de encendido con las dos manos. Recuerda nunca apagar una vela soplándola, pues estarías quemando en la flama tu aliento interior. Utiliza un apagavelas. Si no lo tienes hazlo sofocándola con una pequeña cuchara.
Es muy importante utilizar el color adecuado para cada hechizo en particular. Si no tienes velas de un color específico puedes usar una vela blanca, pues contiene a todos los colores, pero nunca al revés

Las velas son fuente de muchas posibilidades siempre que se utilicen con la debida propiedad.
 
No puede celebrarse un ceremonial con el simple encendido de una vela del color que a uno se le antoje, con la improvisación de algunas frases y la petición de un efecto mágico absolutamente caprichoso.
El hecho de encender una vela para un ritual ya es un acto de magia por sí mismo, por lo que la persona que lo emprenda debe hallarse en buena disposición para su realización, con una preparación previa, una concentración profunda, la correspondiente eliminación del espíritu de impurezas que pueden interferir en el ceremonial y un cuidado extremo en todos y cada uno de los pasos que hay que dar para obtener el máximo beneficio del ritual.
Todas las velas, independientemente de cómo estén hechas y de donde se hayan comprado deben ser ritualizadas, purificadas y consagradas.
 
Uno de los primeros pasos que se deben realizar antes de iniciar un ritual es la unción de las velas, es decir, la impregnación de las velas con sustancias aceitosas que se deben esparcir sobre las velas antes de encenderlas. El objetivo de la unción es potenciar los efectos beneficiosos de las velas, por lo que esta operación deberá realizarse sobre toda la superficie de la misma, primero con una mano (mientras se sujeta la vela con la otra) y luego con la otra.
 
No hay que olvidar que esta operación será de mayor efecto si se realiza con la luna en cuarto creciente, puesto que potenciará al máximo el poder de unción. No existe el aceite ideal para la unción por lo que se recomienda utilizar el que en cada uno de los rituales convenga más: según el color de la vela, el tipo de ritual a realizar y el momento del día en que este se realice.
 
Conviene recordar que al quemar la vela, esta desprenderá el olor correspondiente al aceite de unción que se haya utilizado. Así pues, si la persona que va a realizar el rito es alérgica o muy sensible a un determinado olor conviene que lo tenga en cuenta antes de proceder a la unción.
 
Otro de los trabajos que se realizan en algunas ocasiones, antes de encender la vela y después de su unción, es el de «vestir» la vela. Se trata de escribir en la vela del ritual el mensaje del deseo o petición que se desea conseguir y cubrirlo posteriormente con la cera de otra vela.
 

Se dice que mediante este sistema se refuerza el poder de la invocación y, evidentemente, supone la utilización de más de una vela: la propia del ritual y otra más para que su cera cubra el mensaje escrito en la primera.
Dorado: Prosperidad, Éxito y Dinero. Igual a las amarillas.
 
Plateado: Concentración, Canalización de Energías, Visualización, Energías Astrales.
 
Blanco: Para todo tipo de trabajos, es el color que puede reemplazar a cualquier otro. Para pedidos de Pureza, Verdad, Sinceridad, Armonía, Salud, Espiritualidad, Devoción y Paz.
 
Amarillo: Para trabajos de Creatividad, Imaginación, Comunicación, Fuerza Mental, Conocimientos, Lecciones, Intelecto
 
Naranja: Para Coraje, Estimulación y Atracción. Pensamiento positivo, Justicia, Valentía, Cambio de circunstancias
 
Marrón: Para Éxito y logros personales, para Juicios y trámites pendientes. Curación de animales.
 
Rojo: Para dar Fuerza, Salud, Pasión, Vigor, Valor y Energía Sexual.
 
Rosa: Para pedir por Operaciones, Salud en general .Honor y Moral. Amor romántico y Amistad.
 
Violeta: Para Meditar, para Espiritualidad, Transformaciones y problemas de salud muy graves. Capacidades Físicas.
 
Verde: Para Salud, Fertilidad, Abundancia, Dinero, Hogar, Armonía, Fertilidad y Suerte.
 
Azul: Para Equilibrio Mental, Tranquilidad, Serenidad, Calma, Curación, Verdad, Inspiración, Sabiduría elevada.
 
Celeste: Para armonía familiar, Paz. Amor, Familia.
 
Negro: Para alejar negatividades. Para olvidar y liberarse. Protección.

 

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