Rituales con velas

Las velas han pasado de ser un elemento esencial en la iluminación de las casas o convertirse en un objeto fundamentalmente decorativo, a ocupar un lugar de singular preponderancia en el complejo y fascinante mundo de los rituales mágicos de todas las culturas. Existen tantas formas y colores como puedan imaginarse. Es indudable la importancia de la luz en nuestras vidas, pero no sólo como fuente de iluminación, sino que, si hablamos de rituales con velas, lo hacemos como algo que nos permitirá trasladarnos a un plano astral superior, es decir, abriéndonos a otra dimensión.
 
La vela que se enciende para la meditación y la magia, es una valiosa herramienta para cualquier bruja, mago, hechicero u ocultista. La luz de la vela es hipnótica, nos ayuda a concentrar nuestra atención en la flama, o en las gotas de cera fundida que caen o chorrean por la vela, o en las imágenes que se forman. En las velas perfumadas, se liberan aromas que nos rodea de una atmósfera de misticismo.
 
Desde la antigüedad han sido muchas las maneras de iluminarse que el hombre ha encontrado. Hasta la aparición de las velas por parte de la civilización etrusca, eran teas y palos con resina los únicos elementos para poder alumbrarse. Las velas etruscas, denominadas “cebaceus”, “cereus fanalis” o “cereus”, eran velones y cirios fabricados con sebo o cera, cuya mecha estaba elaborada con junco, estopa o papiro. Con el paso del tiempo, además de para alumbrarse, el hombre ha logrado obtener otro beneficio de las velas, como son los rituales.
A partir del siglo IV los cirios se usaron como ofrenda a Dios, a la Virgen o a los santos, para darle las gracias por los favores concedidos o bien como forma de pedirles ayuda frente a un problema.
 

La vela representa el fuego, y es un símbolo de energía, creatividad, protección y poder, y su luz nos sosiega el alma y el espíritu. Además, cuando se prende una vela para un ritual, se establece una mágica conexión entre la tierra y el cielo, de ahí que las velas sean tan apreciadas para practicar rituales, especialmente de amor.
Cada vela, según su color, potencia en el alma un tipo diferente de energía; la pone en movimiento modificando positivamente la conducta del sujeto y provocando con ello el cumplimiento de sus deseos.
 
Como el fuego es la energía pura que representa la voluntad y el poder, es ampliamente utilizado en los rituales de magia y hechicería, casi siempre en forma de velas. En ellas están representados los cuatro estados de la materia: sólido (la cera y el pabilo); líquido (la cera derretida); gaseoso (el humo que desprende cuando arde) y energético (la llama).

 

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